Preparar la oficina o el local antes de una sesión de fotos corporativa lleva poco trabajo. La empresa tiene que decidir qué fotos necesita y elegir el rincón donde se harán. Después toca ordenar ese espacio y avisar al equipo de qué ponerse. Con eso basta. Hacer la sesión en la propia oficina permite tener retratos profesionales del equipo sin cortar la jornada de trabajo. Cada persona sale de su mesa, se hace su retrato y vuelve a lo suyo. La clave está en llegar al día con las decisiones tomadas. Si nadie ha pensado en el fondo, la luz o la ropa, la sesión se alarga y las fotos salen peor. Si la oficina está despejada y el equipo sabe qué esperar, todo va más rápido. Evan & Natalia Simon trabajan así en Gijón y en el resto de Asturias, con fotografía y vídeo para marcas y empresas.
Revisar las fotos que ya tiene la empresa
Lo primero es mirar las fotos que la empresa ya tiene. A veces faltan imágenes nuevas y a veces no. Conviene ver qué parte del negocio no aparece bien en las fotos actuales: un equipo que ha crecido, una sala nueva, un servicio del que no hay ni una imagen. Saltarse este paso lleva a una sesión larga que deja carpetas llenas de fotos sin uso.
La visita previa a los espacios
Luego viene la visita previa con quien va a hacer las fotos. Juntos recorren los espacios disponibles y hablan de las fotos que hacen falta. Se buscan fondos con algo de interés y buena luz para los retratos. Una sala de reuniones sin ventanas puede parecer cómoda, pero muchas veces no es la mejor opción.
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Ordenar la oficina una semana antes
Una semana antes llega el momento de ordenar. Hay que quitar papeles, cables y cajas del fondo. Conviene revisar que ninguna pantalla muestre datos de clientes. Cada negocio tiene sus detalles. Una consultora apenas necesita una pared limpia. Una clínica estética tiene que pensar en cabinas, aparatos y tratamientos. Además, si aparecen clientes o pacientes, necesita su permiso.
Avisar al equipo con tiempo
Unas 48 horas antes, el equipo debería saber la hora de su retrato y qué ropa llevar. Orientar sobre la ropa con tiempo ayuda mucho. Un aviso de última hora deja a medio equipo con la camiseta del día.
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El día de la sesión
El día de la sesión toca dejar trabajar. Elegir la foto definitiva en el momento ralentiza el proceso y no aporta nada. Es mejor hacerlo con calma, después.
Por dónde empezar
Para empezar, basta con una lista corta: qué fotos hacen falta, dónde se van a usar y qué rincones de la oficina tienen buena luz. Con esa lista en la mano, organizar la sesión resulta mucho más sencillo. Evan & Natalia Simon hacen fotografía y vídeo en Gijón, en Asturias y en otros puntos de España y Europa. Trabajan para marcas y empresas, y también en bodas seleccionadas. Si hay dudas sobre cómo preparar el espacio, una llamada corta y gratuita sirve para repasarlo todo con calma. No hace falta llevar nada decidido. Basta con contar cómo es la oficina y qué fotos se quieren tener.
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