La recomendación más habitual es reservar al fotógrafo de boda entre 9 y 18 meses antes del día. Otros profesionales hablan de un margen algo menor, entre 7 y 10 meses. Las dos cifras apuntan en la misma dirección: los fotógrafos más solicitados llenan su agenda con mucha antelación, sobre todo en ciertos meses del año. Si la pareja ya tiene en mente a un profesional con mucha demanda, reservar con hasta dos años de margen puede parecer exagerado, pero es una decisión prudente. ¿Y si solo quedan unos meses? Contratar tan tarde también es posible. Hay parejas que han encontrado a su fotógrafo ideal pocos meses antes de la boda. Aun así, lo razonable es no dejar esta reserva para el final.
Qué alarga o acorta el plazo
El primer paso marca el calendario de todo lo demás: fijar la fecha de la boda. Sin fecha, ningún fotógrafo puede confirmar si está libre, así que lo recomendable es tenerla decidida antes de contratar. Después viene la búsqueda. Consiste en mirar trabajos anteriores, comparar estilos y hablar con varios profesionales, y dura lo que tarde la pareja en ver claro con quién quiere contar ese día. Varias cosas hacen que el plazo sea más largo. Una boda en temporada alta compite con muchas otras por las mismas fechas. Muchos fotógrafos y videógrafos trabajan en bodas repartidas por distintos lugares de España, y cada fin de semana solo pueden estar en un sitio. En una boda grande o repartida en varios lugares a la vez, puede hacer falta más de un fotógrafo, y eso obliga a cuadrar más agendas. Si además se quiere vídeo, hay que asegurar la fecha con otro profesional. Reservar pronto también deja tiempo para organizar con calma una sesión de preboda o de compromiso, que se hace antes del día de la boda. Algunos profesionales señalan que contratar con antelación puede suponer además un ahorro importante. El plazo se acorta cuando la fecha cae en un mes con menos bodas o cuando la pareja no está atada a un fotógrafo concreto.
Cómo asegurar vuestra fecha
El siguiente paso es sencillo. Con la fecha ya decidida, conviene hacer una lista corta de fotógrafos cuyo trabajo guste de verdad a la pareja, es decir, reportajes completos y no solo fotos sueltas. Después, hay que escribir a cada uno para preguntar si esa fecha sigue libre, qué incluye el reportaje y si también ofrecen vídeo o trabajan con un videógrafo. Tener las respuestas por escrito facilita comparar. Si el profesional elegido tiene la fecha disponible, lo prudente es no esperar demasiado para cerrar la reserva, porque en los meses más solicitados las fechas libres se acaban pronto.