Si el fotógrafo pierde las fotos porque falla la tarjeta de memoria, normalmente el problema es suyo, no tuyo. Al contratar a un fotógrafo, su obligación principal no es solo ir a la boda o al evento, sino hacer y entregar el reportaje acordado. Si no lo entrega porque ha perdido las tarjetas o no hizo copias de seguridad, puede haber consecuencias económicas y contractuales, y a veces también emocionales. Él puede alegar una causa técnica, como una tarjeta que falla, un disco duro averiado o un problema con el ordenador. Pero si no tomó precauciones, esa pérdida puede considerarse negligencia profesional y no fuerza mayor. En muchos casos, perder las fotos de un día que no se repite, como una boda, una celebración familiar o un acto de empresa, puede verse como un incumplimiento grave del contrato. Esto vale para parejas y para marcas por igual.
Cómo se guardan las fotos
Contado de forma sencilla, funciona así. Una cámara digital guarda cada foto en una tarjeta de memoria pequeña, parecida a un sello grande. Después del evento, el fotógrafo pasa las fotos a un ordenador o a un disco duro. Cualquiera de esos pasos puede fallar. Las tarjetas a veces se estropean sin avisar. Es algo conocido en el oficio, y por eso los profesionales suelen tomar precauciones para que un accidente no arruine el reportaje. Hay quien habla de cámaras con dos ranuras para tarjetas, de ir dos fotógrafos y de un contrato que deje claras las responsabilidades desde el principio. La idea de fondo es simple: no guardar las fotos en un solo sitio.
Qué miran los tribunales
Cuando algo sale mal, los tribunales suelen mirar varias cosas. La importancia del evento. Si se perdió todo o solo una parte. Si hay otras fotos del día. Cómo actuó el fotógrafo. Y qué pruebas aporta la persona afectada. No es lo mismo recibir un álbum tarde pero completo que quedarse sin fotos para una presentación, una campaña o una fecha muy señalada. Y si se pierde todo el reportaje de una boda, con fotos de familiares que ya no podrán volver a reunirse, el daño moral pesa más en la reclamación.
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Un caso en Sevilla
Hay casos reales. En Sevilla, un juzgado condenó a un fotógrafo de bodas a pagar 8.000 euros a una pareja. Había borrado por error todas las fotos del día. El juez entendió que su conducta fue negligente, porque debería haber hecho una copia de seguridad. Ese dinero cubría los gastos de recrear el día y repetir unas fotos lo más parecidas posible a las auténticas. El juez también dejó claro que las fotos de los familiares no sustituyen el trabajo de un profesional.
Cuando la tarjeta no se puede recuperar
En otro caso, la tarjeta falló y fue imposible recuperar las fotos, ni siquiera con una empresa especializada en recuperar archivos. El fotógrafo ofreció devolver el dinero y hacer una sesión gratis. Aun así, la audiencia provincial lo condenó a pagar 1.350 euros a cada uno de los novios y 300 euros a la hermana que les había regalado el reportaje. El tribunal vio que no hubo mala fe, pero sí negligencia. Y aunque los invitados hicieron muchas fotos, la pareja quería fotos de calidad hechas por un profesional. Según la sentencia, quedarse sin el reportaje de un día tan especial provoca impotencia, frustración e indignación.
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Qué preguntar antes de contratar
Si estás preparando tu boda o un evento de empresa, lo más útil es preguntar antes. ¿Cómo guarda el fotógrafo las fotos durante el día? ¿Hace copias de seguridad? ¿Qué dice el contrato si algo falla? Son preguntas normales, y un profesional no debería tener problema en contestarlas. Si ya has perdido unas fotos, guarda el contrato, los mensajes y cualquier prueba de lo que pasó. Y si te apetece hablar de fotografía y vídeo para una boda o un evento en Gijón, en Asturias o en otra parte de España o Europa, Evan & Natalia Simon están a una llamada gratuita. Sin prisas.
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