La película final suele ser más larga que el tráiler, y cuánto dura depende sobre todo de cómo fue el día. El tráiler es la versión corta: reúne los momentos más bonitos en una pieza que se ve de un tirón y se comparte fácilmente con la familia. La película recorre la boda en orden, desde los preparativos hasta la fiesta, con más espacio para los votos, los discursos y las risas. En ningún caso son horas de grabación sin cortar. Por eso no hay un número de minutos que valga para todas las parejas. Una ceremonia larga y una fiesta muy animada dejan más material, y con más material la película suele crecer. Una boda pequeña e íntima puede quedar en una pieza más breve y igual de completa. En Gijón, Evan & Natalia Simon hacen fotografía y vídeo de bodas y eventos en Asturias, y la duración se habla con cada pareja antes del montaje.
Qué hace subir o bajar el precio
Lo que hace subir o bajar el precio se parece bastante a lo que alarga o acorta el vídeo. Pesan sobre todo las horas de trabajo, más que los minutos que acaban en pantalla. Si la ceremonia se alarga, o la fiesta sigue hasta tarde y alguien tiene que grabarla, hay más que filmar y luego más que revisar en la mesa de montaje. Cada hora grabada hay que verla, elegirla y ordenarla. Por eso un día largo cuesta más que uno corto, aunque las dos películas acaben durando parecido.
Tráiler, película o las dos
También importa cuántas piezas queréis. Un tráiler y una película final son dos montajes distintos, con su música, su ritmo y su forma de contar la historia. Pedir solo una de las dos reduce el trabajo. Pedir las dos lo aumenta.
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Los detalles que emocionan
Después están los detalles que hacen que un vídeo emocione. Hay ideas que funcionan casi siempre: grabar mensajes de la pareja antes de la ceremonia, recoger frases de los invitados, meter imágenes de la preboda o una carta leída en off. Cada una necesita tiempo de grabación y luego un hueco en el montaje. Ninguna es obligatoria. Podéis quedaros con la que más os diga algo y dejar el resto.
Fotografía y vídeo, un solo equipo
La coordinación con la fotografía cuenta más de lo que parece. Quien graba el vídeo y quien hace las fotos tienen que conocerse antes, o como mínimo organizar el día juntos. Si son dos equipos que no se han visto nunca, acaban peleándose por el mismo sitio y los colores de las fotos y del vídeo no casan. Si fotografía y vídeo van en un mismo equipo, el día es más tranquilo para todos y el resultado encaja mejor. Así trabajan Evan & Natalia Simon en Asturias y en el resto de España, tanto con parejas como con marcas.
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La duración casi no cambia el precio
Lo que menos pesa en el precio es la duración pedida en sí. Una película un poco más larga o un poco más corta casi no cambia nada si el día grabado es el mismo.
Cómo empezar
¿Tenéis ya fecha y sitio? Con eso basta para empezar. Podéis escribir a Evan & Natalia Simon, contar cómo os imagináis el día y preguntar lo que queráis sobre el tráiler y la película final. La primera conversación es gratis y sin compromiso, y sirve para ver si el estilo de su fotografía y vídeo os encaja. Bodas cogen pocas, elegidas con cuidado, en Gijón, en Asturias y en otros sitios de España y Europa. Si todavía no lo tenéis claro, también podéis ver primero bodas que han grabado y escribir después, cuando os venga bien.
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